Teresa y Tesfaw – 3 años despues

TRES AÑOS DESPUÉS

Hace ya un par de años, un día me giré, y la ví detrás de mí, a la puerta de mi oficina. Me esperaba. La invité a pasar, pensando que venía a por el dinero para pagar el alquiler de la chabola donde vive con sus dos hijos (Tesfaw, que es el mayor, y Getasew).

_ No, no vengo a por el alquiler – me aclaró

Venía a darme las gracias. Me contó que había ido a ver a Tesfaw, que en aquel momento hacía prácticas en un hospital público de la ciudad. “Lleva uniforme y todo”, me dijo la señora, extasiada. Yo no le veía mucho la emoción al asunto: Tesfaw estudia enfermería. Es normal hacer prácticas, y es normal ir vestido de enfermero. “Tú no lo entiendes”, me dijo su madre, “yo ni siquiera sé escribir. Yo era una leprosa, pero mi hijo trabaja en un hospital”.

Me acordé, y así se lo dije, del grupo de Amigos Invisibles que decidió apoyar a Tesfaw en sus estudios. Me volví a acordar de nuestros Amigos a final de este verano, cuando Tesfaw acabó Enfermería y me invitó a su graduación. Su madre no quiso ir porque le da miedo ir en coche (y vomita siempre). Eso dijo. Lo que no dijo, y nadie comentamos, es que le da vergüenza y miedo salir del barrio. Por cuanto sea triste, la pobreza en la que vive es lo único que ha conocido, y es el único sitio donde se siente segura. No tiene que aparentar, no tiene que fingir. Es pobre. Lo saben todos. No pasa nada.

Yo sí fui a la graduación, y luego acompañé a Tesfaw a su casa, donde nos esperaba su madre y las demás señoras que viven en el mismo recinto. Comimos pan de fiesta etíope y bebimos café. Nos hicimos fotos un poco cutres, porque era todavía la época de las lluvias y toda la casa estaba llena de vestidos tendidos a medio secar.

Tesfaw es ya enfermero, y, una vez superado el examen de Estado (como el Mir, pero para enfermeros), empezará a trabajar. Han sido tres años de trabajo y estudios, gracias a la generosidad de los Amigos Invisibles de Huesca. Gracias a ellos, este chaval delgado, que parece más joven de lo que es, está encontrando su camino para salir de la miseria de este chabolerío de capital africana. Gracias ellos, esa madre menuda, viuda permanente, medio ciega y a medio construir, puede ver el fruto de sus esfuerzos; cómo ese hijo que ha sido siempre su esperanza, lo único de bueno que le ha dado la vida, tendrá un futuro muy, muy distinto al presente de esa pequeña familia que componen Tesfaw, su madre y su hermano.

Desde aquel año (hace ya tres), en que Amigo Invisible decidió colaborar con Entarachén-Vols y el Centro Juvenil Don Bosco de Mekanissa, sigo con atención a estos apóstoles laicos en su compromiso dinámico con una sociedad más justa. Sé que han ayudado a mucha otra gente como Tesfaw, en un lado y en otro del mundo. Quería hoy, desde Mekanissa, agradecerles ese trabajo que realizan incansables, ese sacar horas de sus familias y sus trabajos para que sus energías lleguen, de verdad, a quien las necesitan. Nosotros – el Centro Juvenil Don Bosco- tuvimos, en su día, la oportunidad de ser canalizadores de esa necesidad de cambio, justicia y esperanza para todos que promueve la Asociación Amigo Invisible. Ellos, como nosotros, tratan de cambiar pequeñas historias. Y, al final, con el tiempo, de esas historias, de esas semillas, crecen cosas grandes. Como el poder asistir, en una tarde lluviosa de domingo, a la graduación del hijo de la leprosa.

Muchas gracias, de corazón, a la Asociación Amigo Invisible.

Un abrazo:

Teresa López Aznárez

Centro Juvenil Don Bosco

Mekanissa - Addis Abeba